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La entrega del premio Nobel de la Paz a María Corina Machado ha generado una gran expectativa en Oslo, donde cientos de personas se han reunido para presenciar el evento. Entre ellas se encuentra Isabel, una venezolana de 54 años que ha viajado desde Estocolmo con su amiga Josefina, de 46, para ser testigo de lo que consideran un momento histórico para su país.
«Me siento como si lo hubiera ganado yo», dice Isabel emocionada, mientras sostiene la bandera de Venezuela en la calle. «Este premio me devolvió la esperanza de que la situación puede mejorar, de que seremos libres otra vez», agrega Josefina. Ambas mujeres han pedido que se omita su apellido por temor a represalias contra sus familiares que permanecen en Venezuela.
La posibilidad de que Machado asista a la ceremonia en persona ha generado un gran misterio, ya que se desconoce si podrá viajar a Noruega debido a su situación de clandestinidad. «En este punto, no podemos dar ninguna información sobre cuándo ni cómo va a llegar a la ceremonia del premio Nobel de la Paz», informó Erik Aasheim, portavoz del Instituto Nobel.
La decisión del Comité Noruego del Nobel de concederle el premio a Machado ha sido vista como un reconocimiento a su lucha por la democracia en Venezuela, donde ha enfrentado la represión del gobierno de Nicolás Maduro. «La libertad hay que conquistarla y frente a una tiranía de este tipo se requiere fuerza moral, espiritual y física», aseguró Machado en una entrevista.
La figura de Machado es polémica, ya que para algunos representa la lucha por la democracia, mientras que para otros es vista como una líder que ha apoyado medidas de mano dura y sanciones contra el gobierno de Maduro. «Dedico este premio al sufrido pueblo de Venezuela y al presidente Trump por su decidido apoyo a nuestra causa», escribió Machado en su cuenta de X al enterarse de que iba a recibir el premio.
La entrega del premio Nobel de la Paz a Machado es visto como un reconocimiento al sufrimiento colectivo de la disidencia venezolana, que ha enfrentado la represión y la persecución en el país. «El Nobel es nuestro», dice Sonia Zapata, una venezolana que vive en Noruega desde hace 20 años. «Es una señal de que el mundo nos ve, de que por fin nos están escuchando».
La ceremonia de entrega del premio se llevará a cabo este miércoles, y se desconoce si Machado podrá asistir en persona. Sin embargo, para muchos venezolanos, el premio ya es un triunfo. «Estamos a la expectativa, nadie sabe nada», dice Isabel con aire de misterio y la ilusión intacta de ver a la líder opositora en persona.
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