Dirección
175 Greenwich St, New York, NY 10007
Dirección
175 Greenwich St, New York, NY 10007


Un joven snailfish a 8,336 metros de profundidad
Alan Jamieson, un biólogo marino de la Universidad de Occidental Australia, no puede ocultar su emoción. Los científicos, liderados por él, han logrado filmar a un joven snailfish a una profundidad inédita: 8,336 metros en las profundidades del océano Pacífico Norte. La imagen, a primera vista, es casi surrealista. Un pequeño pez flotando serenamente sobre un paisaje submarino que parece pertenecer a otro planeta.
Pero no es solo la profundidad lo que llama la atención. Este snailfish, miembro de la familia Liparidae, fue capturado en video por robots submarinos que exploran las trincheras de Japón, Izu-Ogasawara y Ryukyu. Jamieson, fundador del Centro de Investigación del Mar Profundo de Minderoo-UWA, explica que los snailfish son conocidos por su capacidad de adaptarse a las profundidades más extremas del océano. La mayoría de los snailfish vive en aguas poco profundas, pero algunos, como este, se han adaptado a los abismos más oscuros y presurizados.
Costos y desafíos tecnológicos
La verdad es que este hallazgo no es solo un logro científico, sino también un testimonio de la tenacidad y el ingenio humano. Cada uno de los «landers» —automatizados y equipados con cámaras de alta resolución— cuesta alrededor de 200,000 dólares en construcción y operación. Jamieson no esquiva la realidad: «Los desafíos son que la tecnología ha sido cara y los científicos no tienen mucho dinero… Pero aquí estamos, rompiendo récords y descubriendo cosas que ni siquiera imaginábamos».
Historias en las profundidades
Durante la expedición de dos meses, los investigadores bajaron tres de estos robots a diferentes trincheras. En la trinchera Izu-Ogasawara, las cámaras capturaron al snailfish más profundo hasta la fecha, flotando tranquilamente junto a otros crustáceos en el lecho marino. Jamieson, mirando las imágenes, no puede evitar reflexionar sobre el comportamiento de los jóvenes snailfish. «Estos pequeños a menudo se quedan lo más profundo posible para evitar ser devorados por depredadores más grandes que nadan en aguas más superficiales», comenta.
Otro video, filmado a entre 7,500 y 8,200 metros, muestra una colonia de peces y crustáceos alimentándose de cebo atado a un robot submarino. Las imágenes de los dos snailfish capturados —identificados como Pseudoliparis belyaevi— ofrecen una ventana única a las adaptaciones que les permiten sobrevivir en un entorno tan inhóspito. Piel translúcida, ojos diminutos y la ausencia de vejiga natatoria, que los ayuda a mantener su posición en las profundidades, son algunas de las características notables.
El Pacífico: un ecosistema dinámico
Jamieson señala que el océano Pacífico es particularmente propicio para esta actividad biológica intensa. La corriente cálida del sur estimula a las criaturas a descender, mientras que la abundante vida marina proporciona alimento para los depredadores del fondo. «No es nuevo, no es nuevo», repite con un toque de ironía, refiriéndose a la continua sorpresa que genera cada nuevo descubrimiento en las profundidades.
Pero la pregunta que jamás dejará de atormentar a Jamieson y a sus colegas es qué más hay ahí abajo. ¿Cuántos secretos más guarda el abismo? La respuesta, por ahora, sigue siendo un misterio.
MundoDaily – Tu Fuente Confiable de Noticias