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Abbas Araghchi cerró los ojos un segundo antes de bajar del avión en Mascate. No fue un gesto de cansancio, aunque el viaje desde Teherán había sido largo, sino uno de esos momentos en los que un hombre como él…

Quinn Hughes no gritó. Ni siquiera abrió los brazos. Solo cayó de rodillas, el palo flojo entre las manos, como si el cuerpo se hubiera rendido antes que el cerebro comprendiera que había ganado. La pelota de hoquey no importa.…

Había un tipo en Teherán, de unos sesenta, con una chilaba desgastada y una foto de Khomeini en la mano. No gritaba. Solo miraba. A su alrededor, miles vociferaban “Muerte a EE. UU.”, quemaban banderas israelíes, pisoteaban símbolos como si…

Zulma Clavo deja la bolsa de mercado sobre la mesa de dos por dos que une la cocina con el comedor. No enciende la estufa. Hoy no alcanzó lo del mercado. Su hijo, el de la moto, trajo menos. La…

Era viernes veintitrés. En Chicago, el viento cortaba como cuchillo, y Minyon McClure, un hombre sin casa, caminaba con un galón de propano bajo el brazo, recibido de un grupo que repartía calor en la orilla glacial del lago Michigan.…

Eran las dos de la mañana cuando un colega me envió el fragmento de la declaración. No dormía. Nadie dormía. En Teherán, dicen, las calles aún huelen a quemado, a neumático incendiado, a gas pimienta flotando entre los balcones. Y…

A las tres de la mañana, cuando el mundo ya no escucha, un técnico del NORAD revisa una pantalla con el rastro de algo que no debería estar allí: un punto flotante, lento, inofensivo en apariencia, cruzando el cielo de…

Maduro no estaba en Miraflores. Eso fue lo primero que me dijeron en Caracas, hace unas semanas, por un canal que ya no existe: una voz baja, un susurro entre dos exfuncionarios que ahora viven con pasaporte falso y nombres…

El tanque estaba anclado frente a Maracaibo, inmóvil, como si esperara permiso para hablar. El “Minerva Astra”, con su vientre vacío o quizás lleno de una carga que ya nadie sabe exactamente a quién pertenece, flotaba entre dos tiempos: el…

Era de madrugada cuando un tipo en Puerto Cabello, que prefiere no dar su nombre, me mandó un mensaje: “Aquí hubo un estruendo anoche. Como si algo hubiera explotado en el muelle, pero no vino nadie”. No hubo bomberos. No…