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Alguien que siempre ha sabido leer entre líneas —como esa vez que me senté junto a un exdiplomático en el metro de Caracas, con su café humeante y los ojos fijos en los papeles doblados—, me dijo una cosa que…

Zolghadr cerró los ojos un segundo antes de firmar. No fue un gesto piadoso, ni de duda. Fue el único momento en que alguien lo vio respirar hondo. Lo hicieron entrar por una puerta lateral del edificio del Consejo Supremo…

Arad, 22 de marzo de 2026. El cráter aún humea. Los perros ladran desde lejos, como si algo en la tierra les doliera. Un médico con las mangas remangadas hasta los codos arrastra una sábana sobre lo que queda de…

A las dos de la mañana, el ministro de Defensa saudí cerró la mano sobre su teléfono. Las luces del palacio seguían encendidas. No había dormido en treinta horas. Afuera, el aire apestaba a humo de proyectil y tierra quemada.…

La primera vez que Sussan salió a la calle con las manos pintadas de rojo no fue en 2022. Fue en 2002. Un día de marzo, bajo un gobierno que algunos llamaban reformista y otros solo de paso. Caminaba entre…

Hay un niño en Sejoud que no ha visto el mar. No es que esté lejos. Apenas veinte kilómetros. Pero desde que las carreteras se llenaron de polvo y humo de explosiones, desde que los puentes empezaron a caerse como…

El general cerró la puerta sin hacer ruido, como si aún temiera las grabaciones. Fue en febrero, creo, o quizás a principios de marzo. No estoy seguro. Lo vi por última vez en una cafetería de Georgetown, con una taza…

Mojtaba Jameneí camina entre las sombras del Palacio. No se le ve bien, solo un perfil en una pantalla de seguridad, una silueta detrás de un cortinaje en un acto protocolar. Pero sus hombres dicen que está ahí. Que decide.…

Nicușor Dan, con el traje desgastado por el peso de las decisiones que no pidió tomar, habló frente a las cámaras con la calma propia de quien ha aprendido a no creer del todo en sus propias palabras. Dijo algo…

Varvarych se quedó quieto frente al mar, los pies falsos hundidos en la arena de Daytona. Tenía veintiocho años, una sonrisa que no se apagaba, y dos piernas de acero que el estado ucraniano no podía darle. Allá, entre escombros…