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175 Greenwich St, New York, NY 10007
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Era de madrugada cuando vi la foto del almirante Cooper parado junto a un mapa borroso, iluminado por la luz fría de un monitor. No dijo mucho. Solo asintió cuando le mencionaron los refuerzos. Como si ya supiera lo que…

Abbas Araghchi cerró los ojos un segundo antes de bajar del avión en Mascate. No fue un gesto de cansancio, aunque el viaje desde Teherán había sido largo, sino uno de esos momentos en los que un hombre como él…

Mehdi Mahmoudian no escribió su primer guion en una sala de cine. Lo escribió entre cuatro paredes, con el olor a encierro pegado a la ropa, con la voz quebrada de los que escuchan demasiado a los que gritan en…

Había un tipo en Teherán, de unos sesenta, con una chilaba desgastada y una foto de Khomeini en la mano. No gritaba. Solo miraba. A su alrededor, miles vociferaban “Muerte a EE. UU.”, quemaban banderas israelíes, pisoteaban símbolos como si…

Un hombre en un video lanzando un yogur a otro hombre. Ocurrió en Irán. No se sabe cuándo, no se sabe por qué, no se sabe quién era el del yogur ni quién lo recibió. Hay una imagen, esa foto…

Te lo digo con el café frío y la cabeza todavía en lo que vino de Teherán: hay alguien allá, en un apartamento oscuro, quizás en el cuarto piso de un edificio sin ascensor, que tiene un plato. No es…

Eran las dos de la mañana cuando un colega me envió el fragmento de la declaración. No dormía. Nadie dormía. En Teherán, dicen, las calles aún huelen a quemado, a neumático incendiado, a gas pimienta flotando entre los balcones. Y…

Reza Pahlevi se quedó parado frente al micrófono, como si esperara que alguien lo detuviera. No lo hizo nadie. Solo unas cuantas cámaras, los flashes, el aire acondicionado a tope en esa sala de Washington. No había multitudes. Ni siquiera…

Reza Pahlavi comió un sándwich hace unas semanas en un café en París. Nada fuera de lo común, salvo que al otro lado de la mesa estaba un diplomático que no quiso revelar su nombre, y enfrente, colgado en la…

Azna, corazón roto del oeste. Un muchacho —no sé cómo se llama, creo que Farshid, o tal vez Farnaz, qué importa el nombre cuando ya no está— murió con una piedra en la mano y una bala en el pecho.…