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Narges Mohammadi se encuentra de nuevo bajo arresto. La noticia circula en círculos de derechos humanos con un eco de preocupación. Mohammadi, la laureada del Nobel Peace Prize en 2023, fue detenida el viernes en la ciudad de Mashhad, en el noroeste de Irán. Los detalles se deslizan entre lo cierto y lo incierto.
Era una ceremonia conmemorativa. Los rostros familiares se reunieron para honrar a Khosrow Alikordi, un abogado de derechos humanos que murió recientemente en circunstancias que aún no se aclaran. Alikordi fue encontrado sin vida en su oficina, y más de 80 abogados han firmado una declaración exigiendo unaInvestigación. La versión oficial es que sufrió un infarto, pero las dudas persisten.
Mohammadi, una figura icónica en la lucha por las libertades, no es nueva en estas situaciones. Ha sido arrestada 13 veces y condenada en cinco ocasiones, acumulando sentencias que exceden los 30 años. Su último encarcelamiento comenzó en 2021, tras asistir a un homenaje a un manifestante fallecido durante protestas nacionales. En diciembre de 2024, la autoridad le concedió permiso médico para tratar problemas de salud crónicos, incluyendo una lesión ósea y problemas cardíacos.
Los vídeos que circulan en línea muestran a Mohammadi hablando sin velo y liderando consignas que hacen referencia a Majidreza Rahnavard, ejecutado en público en 2022. La imagen es potente, y su detención, una bofetada para quienes defienden las libertades. La violencia con la que se produjo, según sus seguidores, no es solo un acto aislado, sino parte de una mayor represión contra activistas y figuras de la sociedad civil.
La Fundación Narges ha exigido la liberación inmediata y sin condiciones de todos los detenidos en la ceremonia, calificando sus arrestos de una violación grave de la libertad fundamental. Mohammadi había estado en libertad temporal por razones médicas, pero los médicos han aconsejado que su condición requiere un periodo de leave adicional. La posibilidad de que regrese a la cárcel plantea serios riesgos para su salud.
Pero, en el fondo, esto no es nuevo, no es nuevo. Irán enfrenta sanciones, presiones económicas y tensiones regionales que parecen justificar acciones cada vez más severas. Mohammadi, formada como ingeniera, se ha convertido en un símbolo de resistencia. Su nombre resuena en las conversaciones sobre derechos humanos a nivel global. Y ahora, está de nuevo tras las rejas, o al menos así lo indican las últimas noticias.
La verdad es que no sabemos si será devuelta a prisión para cumplir con una condena anterior. Y eso, en sí mismo, es una condena.
¿Qué quedará de su lucha cuando las cadenas vuelvan a ceñirse en sus muñecas?
Y el mundo, ¿seguirá mirando?
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