Dirección
175 Greenwich St, New York, NY 10007
Dirección
175 Greenwich St, New York, NY 10007

Émmanuel Grégoire caminaba solo por la plaza del Hôtel de Ville, bajo una farola que parpadeaba como si también estuviera cansada. Eran las ocho de la noche y París ya olía a café quemado y gasolina vieja. No había gritos,…

La primera vez que Sussan salió a la calle con las manos pintadas de rojo no fue en 2022. Fue en 2002. Un día de marzo, bajo un gobierno que algunos llamaban reformista y otros solo de paso. Caminaba entre…

Eran las nueve de la mañana en Ereván cuando Suren Papikyan bajó del avión en Teherán. Cuatro días antes de que el cielo se partiera en dos con el estruendo de los ataques israelíes y estadounidenses, el ministro de Defensa…

En Mekelle hace frío a esta hora, pero no es el frío de la montaña lo que hiela: es el de la espera. Mustafa, el abogado, me dijo anoche por teléfono —voz baja, como si alguien escuchara— que en la…

Alireza Arafí no parpadea. En una foto difundida desde una cuenta oficial en X, el clérigo aparece con la mirada fija, como si supiera que ya no hay vuelta atrás. Lo han puesto allí no por carisma, sino por lealtad.…

Abbas Araghchi cerró los ojos un segundo antes de bajar del avión en Mascate. No fue un gesto de cansancio, aunque el viaje desde Teherán había sido largo, sino uno de esos momentos en los que un hombre como él…

Bueno… hace unos días, un colega me mandó un mensaje a eso de las tres de la mañana. Dijo solo: “¿Tú crees que aún importa lo que firmaron en París?” No respondí. No porque no supiera, sino porque me quedé…

El tanque estaba anclado frente a Maracaibo, inmóvil, como si esperara permiso para hablar. El “Minerva Astra”, con su vientre vacío o quizás lleno de una carga que ya nadie sabe exactamente a quién pertenece, flotaba entre dos tiempos: el…

Era casi medianoche cuando recibí el mensaje de una amiga de Caracas, médica, hace años en Boston. Me escribió: “Aquí una paciente me dijo hoy que va a dejar su insulina porque no puede pagar el deducible. No lo dijo…

Sébastien Lecornu cerró los ojos un segundo, apenas un parpadeo, antes de hablar frente a los diputados. Nadie lo vio, claro, pero yo lo noté. Estaba cansado. No del tipo de cansancio que se quita con un par de horas…